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05/06/2006
La Secretaria Solícita??

Estaba siempre dispuesta a solucionar aquellos problemas de trabajo que nadie quería acometer. Responsable, concentrada en sus tareas y capaz de cambiar el chip de un asunto a otro.... era deseaba por todos los jefes de departamento de la empresa.
No se quejaba si le solicitaban hacer más horas de las debidas; al contrario... siempre solícita a quitar sobrecarga de trabajo a los compañeros. Estaba destina en mi departamento y jamás ocasionó ningún problema, salvo la envidia de otros departamentos. La confianza de la dirección autorizó que tuviese acceso directo al edificio. Era la única empleada sin cargo que disponía de tarjeta del edificio y llave de la planta.
Alguien me comentó que había sido vista algunos días festivos entrar en las oficinas, quedarse durante mañanas o tardes y días enteros, salir a comer algo en un restaurante cercano y volver de nuevo al trabajo. Nadie le ordenó hacer semejantes trabajos en dias no laborables.
Un día festivo me acerqué por el dificio de la empresa. Las luces de la cuarta planta estaban encendidas. Con la tarjeta de control abrí la entrada al edificio, accedí a los ascensores y subí a la planta iluminada. Con sigilo recorrí los pasillos hasta el despacho de las secretarias. La puerta estaba entreabierta. Miré al interior y mis ojos no daban crédito a lo que veía....la secretaria solícita se encontraba colocando archivos, trasladando documentos a las carpetas correspondientes y atendiendo a lo que listaba la impresora....pero....¡¡totalmente despelotada!!! y con un cuerpo capaz de desatar los instintos, deseos y de resucitar a un muerto. Sin hacer ruido me trasladé a mi despacho.
Sentado ante mi mesa de trabajo pensé en la posibilidad de trabajar con ella aquel día. Le di vueltas a la cabeza y surgió la estrategia a seguir. Me desnudé por completo. Me senté de nuevo en el sillón y por el teléfono marqué el número interior de ella. Respondió de inmediato: "¿Sí? dígame".
A mi requerimiento entró en mi despacho, tal como su madre la parió, sin sorprenderse al verme en igual estado de desnudez. Se acercó sonriente a la mesa con su cuaderno de tomar notas. Pedí unos listados de pedidos en curso y que me ayudase a ordenar mi despacho. Salió con su sonrisa permanente y volvió a los pocos minutos con los listados solicitados. Después me comentó la posibilidad de cambiar alguno de los muebles y archivos del despacho. Nos pusimos manos a la obra. Empujamos algunos muebles, levantamos otros para cambiarlos de sitio mientras nuestros cuerpos se rozaban. Ella observó mi polla que cada vez estaba más tiesa. Comentó que si necesitaba un "relax" no tendría inconveniente en proporcionármelo.
Cuando me quise dar cuenta estaba sentado en mi cómodo sillón mientras ella agarró mi polla y comenzó a lamerla con mucha suavidad. Hacía tiempo que no disfrutaba de una mamada como aquella..... larga y con una eyaculación tranquila, sin parar de chupar y lamer. Limpió el semen del pene y siguió manipulando muy suavemente.
La hora de la comida se acercaba. Consintió en que la invitase a comer para regresar después y "seguir trabajando".
Charlamos animadamente durante la comida. Me contó la razón por la que trabajaba algunos sábados y festivos. Le gustaba estar sola y encontraba muy erótico el trabajar desnuda, sin sentirse observada. Mi llegada aquella mañana no le sorprendió en absoluto. Sabía que algún día podría ser sorprendida en la oficina y en ese estado por mí. Le excitaba la idea y suponía que no habría inconveniente alguno por mi parte. No se equivocó.... no pensé poner inconvenientes a los trabajos festivos.
De regreso a la oficina no dejamos de mirarnos a los ojos. En el ascensor metí mi mano en su falda hasta llegar a su coño. Estaba caliente y húmedo, sin bragas y con un vello abundante. Toqué su culo y ella agarró mi sexo.
Una vez en el despacho nos desnudamos. Se tumbó sobre la mesa dejando a la vista su culo abierto, invitando a que la penetrase por donde me apeteciera. Mi polla, dura como una piedra, entró en su vagina mientras ella lanzó un gemido de placer diciendo: ¡¡fóllame...fóllame... no pares...sigue!!
Se corrió varias veces de seguido mientras empalmé un polvo con el siguiente. Despues de mis dos orgasmos ella seguía pidiendo más sexo.... mi polla no se reponía y comenzó a desinflarse. Por su parte conté siete orgasmos por lo menos. Además de eficiente en el trabajo era una eficiente máquina de follar.
Durante el resto de la tarde y hasta el anochecer me la puso dura varias veces y tumbándome en el suelo me montó siempre que quiso. Era un espectáculo ver como me follaba, retorciendo su cuerpo de placer, mientras mis manos jugaban con sus preciosos y tersos pechos. Agotado le pedí un descanso, pero se negaba a ello. Frotaba mi pene flaccido contra su clítoris y seguía obteniendo orgasmos. Jugaba con mis testículos entre su vagina. Lamía mi pecho y me comía a besos. Era la mujer ideal para el sexo, sin egoismos ni pudores.
En los lavabos me limpio la polla dolorida de tanto trajín. No contenta con eso, y al ver que se endurecía ante sus manos, me hizo la última mamada de la tarde. Creí morir de placer mientras ella jugaba en su boca con la polla que soltaba semen en pleno orgasmo. De nuevo volvió a limpiar mi sexo.
Después de lavarse delante de mí comentando lo feliz que se sentía, se vistió. Yo permanecía desnudo y regresamos a mi despacho. Mientras me vestía planeamos los días que podríamos vernos....pero no en la oficina. Eso suponía siempre el riesgo de ser sorprendidos por alguien de la dirección general. Quedamos para el siguiente domingo.... alquilaríamos un apartamento por horas, toda una mañana o todo el día...siempre podría poner alguna excusa en mi casa. Ella no tenía problemas, vivía con su madre y su hermana. Podría salir sin problemas.
En la calle la noche invitaba a pasear. Después de una hora de besos y conversación se metió en un taxi. Yo recorrí el resto del camino andando, pensando en las casualidades de la vida. Ahora no temía que la trasladasen de departamente. Ahora era mía, sexualmente hablando. Era discreta.
Él
08/06/2006
MUJER CERCANA A LOS 50 BUSCA POLLA JOVEN

La mujer desnudó su cuerpo para recibir al contacto del chat. Ambos estaban ansiosos por conocerse después largas charlas nocturnas, de miradas a sus cuerpos a través de las cam. Rondaba los cincuenta y era mucho el tiempo que no recibía afecto ni abrazos de nadie. Aquel hombre era más joven que ella y sin mucha experiencia en mujeres; lo había confesado en sus conversaciones intimistas.
Abrió la puerta y observó la cara de sorpresa del muchacho, un joven de apenas 20 años que contempló su cuerpo sin salir de su asombro, con la mirada clavada en sus redondos y grandes pechos. Daba por sabido que tendría que enseñarle y trabajarle a placer. Su inexperiencia era manifiesta. Se quedó de pie esperando no sabía qué....hasta ver como ella le despojaba de la ropa y le acariciaba hablando sin cesar, intentando calmar su nerviosismo. Le invitó a tocar sus pechos, acariciar sus pezones mientras bajaba los pantalones y dejaba al descubierto una polla dura y a punto de caramelo. Sin poder resistirse se arrodilló y frotó el miembro entre sus grandes pehos. Después agarrando los testículos del joven y con la polla frente a su boca la chupó con ansia. Sabía que era la primera vez que el muchacho recibía una mamada y no pudo resistir ni un segundo.... un chorro de semen penetró hasta su garganta mientras él lanzó un grito de placer. Siguió chupando, metiendo todo el semen en su boca y jugando con la polla que se mantenía dura. Se produjo un segundo orgasmo y el semen se darramó por sus labios y garganta.... el muchacho se mantenía de pie temblando de placer, mientras ella era consciente de que aquella polla sería su instrumento sexual, su juguete.
Después de ducharse y observar que el joven mantenía su polla dura, le colocó un preservativo y le invitó a tomarla por detrás, mostrándole su sonrosada vagina abierta y húmeda. Ante el nerviosismo del chaval, le ayudó a meter la dura polla dentro y le indicó cómo debería moverse, acompasando sus movimientos. Él mantenía el ritmo mientras sus testículos rozaban en cada movimiento el clítoris de la mujer. Ella gimió y grito en cada orgasmo mientra el chaval no paraba de penetrar y correrse tres veces seguidas. La polla se fue agotando, llegando a desinflarse progresivamente. El preservativo estaba a reventar de esperma. Al quitárselo comprobó en tamaño del pene flaccido. Era de buen calibre.
El tiempo se terminaba y él debía marchar. Quedaron citados para el fin de semana. Tenía mucho que enseñarle y quería probar muchas cosas con aquella polla inexperta pero incansable.
Mientras.... seguiría buscando pollas jóvenes en el chat. Eran las únicas que le aseguraban momentos continuos de placer.
Él
27/06/2006
CINE

Hacia tiempo que olvidé lo erótico de un cine a oscuras, metiéndote mano en la fila de atrás e intentando no ser sorprendidos.
Me gusta ir a la sesión golfa, es la mejor hora para ver cine, cuando el día se acaba y tus pensamientos se relajan ante aquella pantalla sin pensar en nada más.
Como voy sola, siempre me dan asiento de pasillo y… bueno me gusta, es un buen sitio para ver. Esta vez curiosamente algo que no suele suceder pasó; no sé si la chica de ventanilla vendió el asiento al lado del mío, pero allí estaba él. Lo vi llegar cuando ya estaba sentada. Miró en la fila de los números impares y me miró. Se acercó y preguntó: “¿es esta la fila de los números pares?” Y yo con una sonrisa conteste que si, que lo era, “entonces es mi sitio”. Recogí las piernas para dejarlo pasar.
Comenzaron los anuncios y la luz bajo solo un poco. El desconocido me sonrió varias veces comentando lo pesado que es ver anuncios hasta en el cine. Me iba a gustar, pensé, por lo menos parecería simpático.
Comenzó la peli y la luz desapareció. Cada uno nos acomodamos en nuestro sillón.
Me sentía cómoda con mi acompañante, me inspiró confianza. Cuando su brazo se coloco junto al mío ni si quiera me importo, nos miramos y sonreímos de nuevo los dos.
La peli seguía y su mano acariciaba mi brazo y yo no sabia si reír, o esperar a ver donde llegaba esto, y sin más su mano estaba en mis muslos y decidí que me gustaba y que lo dejaría hacer, así que volví mi cabeza y le sonreí, y su manos empezaron a tocar con más seguridad. Así que me relaje y pensé en disfrutar de las sorpresas, una de sus manos seguía en mi muslo y la otra por debajo de mi camiseta. La mía se acercaba a su bragueta cuando noté como su polla apretaba por salir de allí. Estábamos solos en la fila pero temía que nos viesen u oyesen los de tres filas más atrás, así que intente guardar mi sorpresa ante tal descubrimiento. Él me ayudó con una de sus manos y baje su bragueta con cuidado. Con su mano, agarro su polla y la saco fuera. La afiancé y sentí el tacto de esa piel tan suave y la dureza que comenzaba a surgir.
Sus manos se movían por mi cuerpo como la movilidad de los asientos permitían, y una de ellas había llegado bajo mi falda hasta mi coño, que empezaba a disfrutar de unos dedos que buscaban descubrir cada rincón.
Nos estábamos calentando mucho y el sitio era incomodo y acercándome le comenté, “vamos al baño” y el me sonrió. Nos tomamos unos segundos para colocar la ropa de una forma mas o menos correcta y yo salí primero.
El baño estaba subiendo por unas escaleras. Los pasillos se encontraban vacíos por estar proyectándose en todas las salas, así que subí al baño y lo espere en la puerta. Dudé durante solo un segundo, porque allí estaba mi desconocido con una cara de sorpresa y deseo que no sabia disimular. Volvimos a sonreír sin decirnos más y entramos en el baño besándonos con placer. Él me subió en el hueco de los lavabos y bajó mis bragas en un solo movimiento que yo disfrute; sus dedos se movían por mi coño a placer. Allí sentada con una de sus manos dentro de mi coño y otra tocando mis pechos comencé a desabrochar su bragueta de nuevo y esta vez sin ayuda. Saque su polla y volví a comprobar su rigidez, pero solo un segundo porque él se agachó y comenzó a comer mi coño a placer. No puede sino abrir más las piernas y evitar gemir, porque aquello me estaba provocando oleadas de placer que me acercaban al orgasmo y el lo sabia , y comía mi clítoris sin parar, y su lengua emanaba calor, sabia que no podría mas, así que me acomode y me propuse disfrutar. El orgasmo llegó en solo unos segundos y corrientes de placer subían por mi cuerpo erizando mis pezones, haciendo que espalda se arquease. Él sonreía mirándome cuando abrí los ojos, mostraba su polla dura, esperándome, bajé y me coloqué ante él, y sin dudarlo comencé a tocarla palpándola, mirándola y calibrando cuanto me iba a durar. Estaba mojada y vibraba con el tacto de mis manos. Acerqué mi boca y la probé, el soltó un gemido y sonreí para mis adentros, así que me dispuse a comerme aquella polla toda mía.
La lamí suavemente a lo largo y agarré sus huevos con una mano, mientras con la otra la sostenía para poder pasar mi lengua por toda. Cuando estaba mojada de fluidos junto con mi saliva la acerque a mi boca y lentamente la introduje. Él se arqueó al sentirla dentro de mi boca; la chupaba despacio saboreándola, me gustaba su sabor y sentirla vibrar dentro. Fluidos escapaban de ella y sabía que si seguía así no duraría mucho más. Lo mire a los ojos semicerrados por el placer, con su polla dentro de mi boca y decidí seguir. Así que empecé a lamerla de nuevo pero mas rápido introduciéndola después en mi boca, una y otra vez, lamía su capullo pasaba la lengua por su tronco y la introducía a fondo, el gemía ya sin parar, empecé a apretarla con mi boca una vez dentro de mi, y a sacarla despacio y volverla a introducir, los fluidos se escapaban, sin parar ya, iba a correrse , metía y sacaba su polla de mi boca, deprisa, sin parar, y por un segundo sentí como se endurecía aun mas, vibrando y saliendo su leche, el gemía, aguantando el sonido y yo lamía a placer.
Limpie toda esa polla, dsifutandola y el me miro mientras lo hacia.
Nos dejamos el número de móvil, a ambos nos gusta tanto el cine…
ELLA.

